Una experimentada empleada se negó a capacitar a una compañera de trabajo más joven y sufrió un calvario


Una mujer provocó fuertes opiniones en las redes sociales luego de compartir una dura experiencia laboral. Ante el pedido de que entrenara a una compañera de trabajo de 25 años, la veterana se negó y detalló lo que le ocurrió después.
El 10 de febrero Jennifer Schroeder compartió esta historia en su cuenta de TikTok, con el nombre @theunobsolete (que quiere decir “no obsoleto”). El tema que decidió comunicar no es extraño para su público: más de 70.000 personas siguen este perfil en el que la mujer habla sobre el mercado laboral, los conflictos que implica y el desarrollo profesional.
El episodio puso en evidencia la discriminación por edad en lugares de trabajo, la cual “está muy extendida en el ámbito empresarial estadounidense”, según un informe de Forbes.
Tal hecho puede provocar en gente mayor de 50 años el sentimiento de “estar siendo expulsado”, especificó el New York Post en una nota sobre el tema.
Luego de que se negara a entrenar a su colega, Schroeder reveló que le enviaron un correo electrónico sobre ser un “jugador de un equipo”.
“No me importó”, dijo sin inmutarse, para luego dar su justificación ante lo sucedido: “no me dieron el ascenso que yo me gané para dárselo a una persona recién salida de la universidad, con cero experiencia, y luego esperan que yo le enseñe cómo hacer el trabajo”.
Ante el pedido de respuesta sobre por qué no le habían dado el puesto a ella, le dijeron que “era demasiado buena”. “La audacia es asombrosa, ¿cierto?”, afirmó la mujer, con indignación.
“¿Quieren que entrene a mi reemplazo? ¡Páguenme!”, dijo con marcado convencimiento frente a sus seguidores. “¿Quieren mi conocimiento de 25 años? ¡Páguenme”, espetó. ¿Quieres que sonría mientras me humillas? Mala persona. No soy tu programa de entrenamiento gratuito”, agregó.
Schroeder hasta llegó a contar que en el trabajo le dijeron que su comportamiento era “poco profesional” y que “no estaba apoyando al equipo”. Incluso sacó a relucir el momento en que ella se hizo cargo de aquel rol, y preguntó por qué “el equipo no la había ayudado entonces”, a lo que le respondieron con silencio.
Finalmente la mujer dejó su “aprendizaje” a los seguidores de sus redes sociales: “el segundo en que dejas de ser útil, ellos dejan de fingir que les importas”.
Pero tales palabras se dieron en la primera parte de su mensaje. En la segunda grabación, dio detalles de lo sucedido luego de su decisión, ciertamente opuesta a la de sus jefes.
“Dos días después, me convocaron a una reunión con recursos humanos para discutir mi actitud”, indicó.
Fue entonces cuando Jennifer Schroeder dejó en claro su irrenunciable punto de vista. “No querían discutir el hecho de que pasaron de mí para el ascenso, o de mi trabajo gratuito, sino de mi actitud contraria a ser explotada”.
Por esta razón, la experimentada mujer le prestó poca atención a las palabras que vinieron después, en las que le marcaron la “preocupación por su poca colaboración”, lo cual se reflejaba “pobremente en su potencial de liderazgo”.
Schroeder manifestó, tanto con sus empleadores como frente al celular, que “la castigaron” por “poner un límite”. Además, volvió a remarcar los silencios de quienes le pedían más colaboración cuando ella terminaba de exponer su punto de vista.
Por último, Schroeder dio a entender que la empresa –de la que no reveló el nombre ni el rubro- tiene una “cultura de explotar la experiencia”, sin la retribución correcta, para entrenar al personal joven.
Si bien no la despidieron el mismo día en que tuvo la reunión con RR.HH., confesó con indignación que la dejaron de unir a reuniones, y que le dieron sus proyectos a otras personas. “De manual”, lanzó ante la cámara.
Finalmente, terminó siendo despedida y recibió seis meses de indemnización, informó el New York Post. Respecto a la joven promovida, “duró solo cuatro meses”, según le contó a la cesanteada una antigua colega.
Fuente: www.clarin.com



